Pinta a los animales libres con gran realismo. Estudió a la fauna
africana in situ, los observó para conocerlos mejor. En sus telas
están vivos, dispuestos a saltar. Traduce toda la nobleza, el
orgullo, la potencia del felinos los salvajes. Le gusta trabajar las
peladuras, las texturas de piel acariciadas por la luz. Los animales
son de tamaño real cuando es posible. El decorado se simplifica al
extremo. Está constituido por un ambiente coloreado que lo implica en
los grandes espacios de las sabanas. Les hace compartir la complicidad
de las miradas que intercambió con sus modelos. Las presas de los
grandes depredadores, forman a también parte de del bestiaire, así
como a los pájaros exóticos. Danielle grabó voluntariamente el
nombre latino de cada una de las especies para conservarles su
identidad.